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Radio Betania 27 .07. 2020 //Bolivia Misionera// Las Hermanas Franciscanas de la Penitencia, colaboran con las familias en la población de Cuatro Cañadas, una comunidad que se encuentra en el Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez y que también ha sido afectado por la pandemia. Hace algunos días llegó una ayuda económica de benefactores alemanes a través de la Madre General, Hermana Anita, y también llegó una segunda colaboración de parte de Yana, una voluntaria que hizo misión el año 2017 en Bolivia junto a las hermanas durante 3 meses, oportunidad en la que conoció a los niños y a las familias de la población.

Sensibilizadas con la situación que vive esta comunidad, enviaron el dinero recaudado que llegó hasta Bolivia, y a través de las religiosas que se encuentran en esta población se pudieron armar canastas familiares que constan de alimentos, verduras y productos de higiene, una ayuda que llegó en primera instancia a más de treinta familias.

“La situación en el pueblo donde vivimos en el departamento de Santa Cruz, carretera de ida a Trinidad todavía sigue en alto riesgo y hay mucha gente sin poder trabajar, ni lograr tener su pan de cada día, una realidad que está causando dolor y sufrimiento en Bolivia”, expresó la Hermana Vilma Cotrim, religiosa Franciscana de la Penitencia.

Actualmente en Bolivia existen dos comunidades misioneras de las Hermanas Franciscanas de la Penitencia, una en el Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez con 2 religiosas y la segunda ubicada en el plan tres mil en la Arquidiócesis de Santa Cruz con tres religiosas, comunidad que también está apoyando con víveres, pero especialmente se está ayudando con la provisión de medicinas a familias de escasos recursos; las religiosas en Santa Cruz colaboran junto a la parroquia de esta zona y agentes pastorales; así mismo se está realizando un acompañamiento espiritual a las familias a través de medios virtuales.

Las Hermanas Franciscanas de la Penitencia nacieron en Alemania, fundada por la Hna. Maria Angela Fraundorfer, quien recibió de Dios el don de dedicarse a la educación y evangelización de niños y jóvenes, así como al cuidado de ancianos y enfermos. Según su carisma estas religiosas continúan con su labor misionera y ahora colaboran aún más a las personas y familias que más lo necesitan en este tiempo de pandemia.

“Hay que mantener la calma, la esperanza, confianza en Dios que todo lo puede y todo lo hace en favor de los que lo buscan y lo aman, Dios nunca defraudó y jamás lo hará; entonces necesitamos el sentido, espíritu y actitud de oración de los que creen, confían y buscan al Señor, todo esto pasará, contando con la gracia, amor y misericordia del Señor lo venceremos juntos, como familia de Dios, familia cristiana y hermanos unos de los otros”, manifestó.

La religiosa adelantó que se seguirá repartiendo esta colaboración y a su vez recomendó a la población continuar con los cuidados primordiales de higiene e instó una vez más a quedarse en casa: “no es hora de paseos, yo me cuido a mí, a mi familia y así cuido a los demás, eso es practicar al amor al prójimo cuidar a los demás, hagamos el aseo personal y llevemos adelante la máxima protección posible, nos quedamos en casa y en oración porque Dios está con nosotros”.

Hermanas Franciscanas de la Penitencia

 

 

 

 

 

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