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Radio Betania 02.02,2021 Hoy, martes 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor, la Iglesia celebra la XXV Jornada Mundial de la Vida Consagrada, fecha instituida en 1997 por san Juan Pablo II.

El lema para la jornada de este año es “La vida consagrada, parábola de fraternidad en un mundo herido” y el Dicasterio para la Vida Consagrada envió un mensaje, en el que anima a seguir las enseñanzas de la encíclica Fratelli tutti, del papa Francisco.

“Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos”, sostiene la carta de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada firmada por el prefecto, cardenal João Braz de Aviz, y el secretario del dicasterio, monseñor José Rodríguez Carballo.

Misa presidida por el Papa

El papa Francisco presidirá a las 17.30 hora de Roma la misa central por esta jornada en el basílica de San Pedro. Será, se anticipa en la convocatoria, una celebración eucarística “despojada de los signos y rostros alegres que la iluminaban en años anteriores, pero siempre expresión de esa gratitud fecunda que caracteriza nuestras vidas”.

Objetivos de la jornada

El objetivo de esta jornada es ayudar a los católicos a valorar cada vez más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca y dedicar su vida a Él.

En la actualidad, los consagrados también ayudan con una mirada especial a personas que experimentan nuevas formas de injusticia, aflicción y desesperanza: Los afectados por Covid-19.

Un día en el que se reconoce a la vida consagrada y a cada uno de sus miembros como un don de Dios a la Iglesia y a la humanidad. Día en el que se dan gracias a Dios por las órdenes e institutos religiosos dedicados a la contemplación o a las obras de apostolado, por las sociedades de vida apostólica, por los institutos seculares, por el Orden de las vírgenes, por las nuevas formas de vida consagrada y por otros grupos de consagrados, como también por todos aquellos que, en el secreto de su corazón, se entregan a Dios con una especial consagración.

Fuente: AICA

 

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