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Radio Betania 29.01.2021 //Campanas//. El 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, se celebra “La XXV Jornada Mundial de la Vida Consagrada”, en una misiva Mons. Estanislao Dowlaszewicz, obispo auxiliar de Santa Cruz y responsable de la Vida Consagrada, pide que el buen Dios recompense el sacrificio y el esfuerzo de todos los consagrados, al mismo tiempo de afirmar que “son los rostros más bellos de la Iglesia”.

Así mismo el Obispo Auxiliar asegura que es una buena ocasión para agradecer en la Iglesia y en el mundo la gracia de la vocación de tantas personas consagradas de nuestra iglesia de Santa Cruz y pedir nuevas y perseverantes vocaciones para vivir con alegría los consejos evangélicos.

La situación actual en la que vivimos, marcada por la tragedia de la pandemia, se ha convertido para muchos de nosotros en una prueba de fe, y al mismo tiempo en una prueba de responsabilidad mutua para con nosotros mismos y los demás. En este espacio no faltó la presencia de consagrados que se apresuraron hacia los necesitados, los enfermos, los que sufren, los solitarios, los pobres y los olvidados, expresa Monseñor.

Así mismo, los consagrados ayudan con una mirada especial a personas que experimentan nuevas formas de injusticia, aflicción y desesperanza: los afectados por el COVID-19.

Misiva Completa:

” XXV JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA”

 Queridos Hermanos y Hermanas de la Vida Consagrada: quisiera comenzar saludarles y desearles las bendiciones de Dios para este nuevo año 2021 que ya ha comenzado, que nos desafía a seguir al Señor con radicalidad.

El 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, celebraremos La Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El Papa Francisco nos anima con estas palabras: “Nos dirigimos a vosotros en la víspera de una jornada querida para todos nosotros, consagradas y consagrados, porque está dedicada a nuestra maravillosa vocación que, de diversas maneras, hace resplandecer el amor de Dios por el hombre, la mujer y el universo entero.” (Carta mensaje- Congregación para la Vida Consagrada 2021)

Es una buena ocasión para agradecer en la Iglesia y en el mundo la gracia de la vocación de tantas personas consagradas de nuestra iglesia de Santa Cruz y pedir nuevas y perseverantes vocaciones para vivir con alegría los consejos evangélicos.

Esta festividad, comúnmente conocida como la Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria, está muy relacionada con la vela, símbolo de luz que disipa la oscuridad de nuestras vidas. Es Jesús quien es esa LUZ, y María, quien, por la voluntad de Dios, la trae al mundo. ¿No nos recuerda este acontecimiento de nuevo nuestro Bautismo, cuando se enciende un cirio Pascual, signo de Cristo Resucitado, cuya luz, no sólo simbólicamente, ha de acompañar nuestra vida?

Hoy María y José nos invitan a cuidar esta luz y a cultivar nuestra relación con Jesús a través de la oración persistente en la comunidad de la Iglesia. La fuente y cumbre de nuestra oración es la Eucaristía, la Santa Misa, que nos permite permanecer unidos con Dios. Solo con la fuerza de la Eucaristía podemos vencer todas las tinieblas de nuestra vida y permanecer constantemente en el círculo de la luz de Dios. Dios nos ha elegido a algunos de nosotros para ser un signo de la vida futura para todos en el camino de vivir según los consejos evangélicos consagrados y para ser signos de esa luz.

Celebrando otra Jornada Mundial de la Vida Consagrada, damos gracias a Dios por todos los que han respondido a esa llamada de vivir los consejos evangélicos.

La situación actual en la que vivimos, marcada por la tragedia de la pandemia, se ha convertido para muchos de nosotros en una prueba de fe, y al mismo tiempo en una prueba de responsabilidad mutua para con nosotros mismos y los demás. En este espacio no faltó la presencia de consagrados que se apresuraron hacia los necesitados, los enfermos, los que sufren, los solitarios, los pobres y los olvidados.

Así mismo, los consagrados  ayudan con una mirada especial a personas que experimentan nuevas formas de injusticia, aflicción y desesperanza: los afectados por la COVID-19.

Personas de Vida Consagrada con su radicalismo, oración, ayuno, limosna, trabajo en el hospital, en la sala de clases, en los hogares de niños, jóvenes o ancianos, en la cocina, en sala de catequesis, sacristía, iglesia, o capilla, con rosario o con el breviario en la mano, son ustedes la llave que abre el cielo. Agradecemos a todas las personas consagradas que acompañan nuestra vida cotidiana de tantas formas.

Sabemos muy bien cuántas obras que aquí no se pueden mencionar son emprendidas por ustedes en la Iglesia y en el mundo. Que el buen Dios recompense su sacrificio y sus esfuerzos con su bendición. Ustedes son los rostros más bellos de la Iglesia.

Teniendo en cuenta la situación actual de la pandemia de coronavirus, me gustaría invitarlos a participar activamente en la celebración litúrgica de este día. Debido a que no podremos participar en un número tan grande y directamente en las celebraciones de este día 2 de febrero en nombre de nuestro Arzobispo Mons. Sergio Gualberti les invito a agradecer a Dios por el don de la vocación religiosa, el día domingo 31 de enero del presente a nuestra Catedral de San Lorenzo a la Santa Misa a las 7.00 am.

Las comunidades de vida consagrada pertenecen territorialmente a diferentes parroquias, los que no puedan participar en la celebración en la Catedral, los invito a enriquecer con su presencia la iglesia parroquial en la que están presentes. Durante la solemne Santa Misa, hagan la renovación pública de la profesión religiosa. Sería bueno en este día, compartir con los fieles el carisma de su Congregación o Instituto Secular dando también el testimonio de su vocación y misión realizada.

Que Dios bueno recompense sus sacrificios y esfuerzos con una bendición diaria.

Que San José: “Guardián de Jesús, padre amado, padre de ternura, obediencia y hospitalidad; el padre del coraje creativo, un trabajador, siempre en la sombra”, como lo llamó el Papa Francisco cuando anunció recientemente el Año de San José, nos acoge a todos con su protección especial y nos fortalezca en la fidelidad y en el camino hacia la vocación que cada uno de nosotros ha recibido.

Seamos fieles a Dios, escuchando y cumpliendo su Palabra, en la que podamos ser asistidos por María, Madre de Dios, Madre de la Iglesia y Madre nuestra.

 

Santa Cruz 28 de enero de 2021

 

                                                                Mons. Estanislao Dowlaszewicz, ofmconv.

                                                                                   OBISPO AUXLIAR

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