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Padre Miguel Limón, recuerda cuando se reunían en su casa del Cardenal en el Achachairu para preparar la homilía, recuerda que era un encuentro fraterno, “uno que se estaba preparando para ser ordenado diacono trae su folletito, su borrador se lo presenta a Mons. Julio y arriba decía ¡quiero vivir siempre en el servicio!, a lo que Mons. Julio le pregunta, ¿ y vas a aguantar?, con esa chispa de humor que él tenía, fue un ambiente bonito para conocerle y recordarle siempre”, recuerda P. Miguel.

Para Miguel Angel Miranda, ha sido una gracia estar junto al Cardenal ya que ha sido una persona que  ha enseñado mucho con su ejemplo, y tuvo la oportunidad de servir a la Iglesia cruceña en el grupo de los monaguillos en la Catedral, “algo que recuerdo siempre del Cardenal es su lema y su escudo, al fondo del escudo esta los valles de Vallegrande su tierra natal y al pie está el lema: ¡servidor de todos! y el desafío para todos es el de servir a nuestra santa madre Iglesia independientemente donde nos encontremos y con quien nos encontremos

Padre Limón cuenta que el principal sueño que tenía el cardenal era que en la Arquidiócesis haya una pastoral de conjunto, “para eso se empezó con las Asambleas Vicariales tener ese espacio de reunión donde los laicos participen manifiesten sus inquietudes y por supuesto para que los sacerdotes y la vida consagrada se vayan integrando, esta ha sido la principal iniciativa y sueño que él realizo y lo mantenemos hasta ahora ojala que se siga perfeccionado y mejorando” dijo

 Miranda señala que cuando trabajo en la Catedral como sacristán tuvo la oportunidad estar al lado del cardenal por 3 años,” cuando el Señor lo llamo a su presencia al Cardenal, su ornamentación cardenalicia (sotana color roja) tuve la oportunidad de acomodarla en el Museo de Arte Sacro Monseñor Carlos Gerike. su habito coral se encuentra en el museo catedralicio”, explico

 

 

 

 

 

Al finalizar el P. Miguel Limón indica que siempre que nos toca celebrar el recuerdo de  nuestro Cardenal, nos da un poco de nostalgia, “sin embargo sabemos que la vida es así, hoy tenemos a un pastor después se nos va, la única cosa que nos queda es recordarlo con cariño y pedir por él, que descanse en paz y que el Señor le dé el premio que se merece”, reflexiono.

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