Radio Betania. Padre Miguel Limón, sacerdote diocesano párroco del Santuario Señor de los Milagros, es encargado de liturgia en la arquidiócesis de Santa Cruz, actualmente es conductor voluntario del programa preparando el domingo difundido por radio Betania los sábados de 10:00 a 11:00 horas.
En ocasión del tiempo de cuaresma compartió un reto para vivir personalmente, familiarmente y dentro de la iglesia este tiempo precioso de conversión.
Diez consejos para vivir la vigilia cuaresmal 2026
1.- Evita el empacho de la televisión y de las redes sociales: Lograras fortalecer tu familia, tu persona y perseverar la identidad y la comunicación en tu familia, que importante es no empacharse con la televisión en las redes sociales sino acercarse más a la palabra de Dios.
2.- Ayuna de las falsas palabras y que la verdad sea el plato mas apetitoso y gustoso del día a día de tu mesa: Podemos ayunar de distintas maneras; pero es importante comer los alimentos apetitosos que nos da la palabra de Dios, que nos trae la iglesia en este tiempo precioso de conversión. La mentira conduce a la confusión, a la indiferencia, a la rutina.
3.- Guarda no solo las apariencias sino la sinceridad interior: Es importante crecer en la interioridad, a las personas podemos engañar, pero a Dios nada lo que hacemos o decimos le es ajeno Él lo sabe.
4.- Procura alejarte de la superficialidad y del camino fácil: Por el camino amplio medio mundo va por ahí, sin embargo, el camino exigente que es el de Cristo realmente es angosto muy pocos lo transitan, vale la pena ser cristiano e ir ahondando en la experiencia de Dios y desde ese momento saber vivir como Dios manda requiere esfuerzo y vida interior, lo que no cuesta no vale mucho, lo que cuesta si vale por que nos implica la vida, el cambio, la renovación.
5.- No cierres tu mano al que te necesita, tus labios al que reclama un consejo tu corazón al que mendiga un poco de cariño, tus pies al que solicita tu compañía: No cerrar las ventanas, la puerta de nuestra vida para ayudar al prójimo, poner en practica con el hermano las obras de misericordia corporales y espirituales.
6.- No pongas la clave de tu felicidad en el tener, en el placer, en la fama, en los aplausos: Nunca como hoy hemos tenido tanto, y nunca como hoy percibimos que nos falta algo, ¿será que a Dios lo hemos alojado en los sótanos de nuestro corazón?, esto nos puede afectar porque vamos perdiendo la fe, la esperanza y la caridad.
7.- No te hagas eco de las murmuraciones ni de los chismes: Ábrete a la palabra de Dios y después de escucharla y meditarla pregúntate que quiere Dios de ti, la murmuración es eco de debilidad hay que cuidar de no hacer eco de chisme, de comentario por que sino vamos diluyendo nuestra confianza en el Señor, nuestro respeto al prójimo, por que sino como que le estamos dando más importancia a lo secundario, lo fundamental es la persona sus valores, que puede tener cizaña si por supuesto, pero eso no es lo más importante, lo que importa es lo bueno que tiene esa persona .
8.- Recupera y vive con más intensidad del gusto por la eucaristía: No decir, que aburrida, no entendí, no sentí nada, esto hay que quitar para saborear, gustar cada una de sus partes liturgia de la palabra, Dios que nos habla a través de su palabra antiguo y nuevo testamento, liturgia eucarística Dios se entrega por amor en la sagrada hostia es nuestro alimento espiritual, luego salimos de misión empujando la vida Dios ahí donde estemos.
9.- Aléjate de los que intentan alejarte de Dios: Los buenos amigos son los que desean para nosotros los mejor por el contrario los falsos amigos son los que quieren que seamos como ellos son, a veces despistados, vuelteros, fácil en emitir juicios, demasiado chismoso.
10.- Ajústate: Ajustar la hora, ajustar el ritmo, ajustar la dinámica, ajustar lo espiritual, ajustar todo lo que es la vida física y espiritual, ajústate un poco la cintura de tu vida social, económica, política, familiar o religiosa, siempre podemos dar un paso más contribuir al bienestar de los demás, estar mas pendiente de nuestro entorno familiar, o incluso perfeccionar nuestra adhesión a Cristo.


