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Radio Betania 22.03.2021 // Vatican News// Compartimos el artículo escrito por Julio Caldeira, publicado en la página web de la REPAM, en el que se destaca la necesidad de unir fuerzas para defender y cuidar a nuestra “hermana agua”, ya que como dice el Papa Francisco, “para nosotros los creyentes, el agua no es mercancía”.

El 22 de marzo se celebra el día Mundial del Agua. La Red Eclesial Panamazónica y la Conferencia Eclesial de la Amazonía, se unen al clamor del Papa Francisco para defender y cuidar de nuestra “hermana agua”.

En este contexto, la REPAM comparte un artículo firmado por Julio Caldeira que reproducimos a continuación:

Este 21 de marzo, en la oración dominical del Ángelus, el papa Francisco, recordando la celebración del día mundial del agua, reafirmó que somos invitados a “reflexionar sobre el valor de este maravilloso e insustituible regalo de Dios. Para nosotros los creyentes, la ‘hermana agua’ no es una mercancía: es un símbolo universal y una fuente de vida y salud”.

Desde su visión universal, denunció que son “¡demasiados hermanos, muchos, muchos hermanos y hermanas tienen acceso a poca agua y quizás contaminada!”, y que es un compromiso indispensable “garantizar el agua potable y el saneamiento para todos”.

Francisco agradeció a todos que contribuyen para concientizar sobre la importancia y el compromiso en cuidar del agua: “Agradezco y animo a quienes, con diferentes competencias y responsabilidades profesionales, trabajan por este objetivo tan importante”.

Por fin, el papa reconoció el ejemplo de la Universidad del Agua de Argentina, presidida por su amigo, el educador y antropólogo judío Luis Liberman, “en quienes trabajan para sacarla adelante y hacer que la gente comprenda la importancia del agua. Muchas gracias a los argentinos que trabajan en esta Universidad del Agua”.

Derecho al agua

En un evento “Del Derecho al Agua al Derecho a la Esperanza” realizado en octubre de 2020 por el Instituto para el Diálogo Global y la Cultura del Encuentro, fundado y dirigido por Luis Liberman, el cardenal Claudio Hummes, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, CEAMA, recordó que la importancia del agua fue reconocida en el Sínodo para la Amazonía, recordando lo que dice Laudato Si, “es indispensable para la vida humana y para el mantenimiento de los ecosistemas terrestres y acuáticos”. De hecho, “la escasez de agua segura es una amenaza creciente en todo el planeta”.

Hummes defiende la necesidad de “una política compasiva y sana, que sea capaz de liderar los cambios sustantivos que el planeta necesita”, que genere una sociedad de prójimos. Junto con eso debe ser promovida una pedagogía del cuidado, que ayude a sanar la tierra herida. Destaca la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) como “una discípula que aprende de todas las voces y propone el encuentro, la cooperación y la solidaridad”, que ahora se hermana con la CEAMA, buscando crear la cultura del encuentro, superando la cultura del descarte y la globalización de la indiferencia. El desafío es “caminar, juntos, como hermanos, respetando nuestras diferencias, construyendo en el diálogo los caminos sustantivos para concretar los derechos humanos para todos”.

Cuenca Amazónica

El Documento Final del Sínodo resalta el gran bioma amazónico en su potencial acuífero, que posee alrededor de 20% del agua dulce no congelado del mundo, donde el agua es “fuente de vida, posee un rico significado simbólico. En la región Amazónica, el ciclo del agua es el eje conector. Conecta ecosistemas, culturas y el desarrollo del territorio (DF, 7). En la misma línea, Querida Amazonía recuerda que “en la Amazonia el agua es la reina, los ríos y arroyos son como venas, y toda forma de vida está determinada por ella” (QA, 43).

Entre tanto, se reconoce que este bioma sufre por la degradación, consecuencia de la deforestación, minería, hidrocarburos, ganadería, contaminación del agua y de tantos proyectos extractivos que solo destruyen. El diagnóstico realizado da cuenta de que “la Amazonía hoy es una hermosura herida y deformada, un lugar de dolor y violencia. Los atentados contra la naturaleza tienen consecuencias contra la vida de los pueblos. Esta única crisis socio-ambiental se reflejó en las escuchas pre-sinodales que señalaron las siguientes amenazas contra la vida: apropiación y privatización de bienes de la naturaleza, como la misma agua” (DF, 10), que traen consigo graves consecuencias sociales, como son las enfermedades derivadas de la contaminación, por ejemplo, donde “las víctimas son los sectores más vulnerables, los niños, los jóvenes, las mujeres y la hermana madre tierra” (DF, 10).

En Querida Amazonía, el papa Francisco destaca que “cuan­do algunas empresas sedientas de rédito fácil se apropian de los territorios y llegan a privatizar hasta el agua potable, o cuando las autoridades dan vía libre a las madereras, a proyectos mineros o petroleros y a otras actividades que arrasan las selvas y contaminan el ambiente, se transforman indebidamente las relaciones económicas y se convierten en un instrumento que mata” (QA, 14).

Así, siendo el agua una de las grandes riquezas y preocupaciones de la Amazonía, como miembros de este camino eclesial en la Amazonía, como REPAM y CEAMA, somos invitados a unirnos para defender y cuidar de nuestra “hermana agua”.

 

 

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