Radio Betania. En la celebración eucarística de las 7:00 de la mañana de este domingo 28 de diciembre fue cerrada oficialmente la Puerta Santa de la Basílica Menor San Lorenzo Mártir en Santa Cruz, Mons. Stanislaw Dowlaszewicz presidió la Eucaristía en la Catedral de Santa Cruz de la Sierra, en un contexto de cierre simbólico de la Puerta Santa, como parte del Jubileo de la Esperanza iniciado por el Papa Francisco. La ceremonia recordó a todos que, aunque el Año Jubilar concluye localmente, la puerta del corazón de cada persona debe permanecer abierta a Dios y a la fraternidad.
El Jubileo Ordinario se cerrará oficialmente el martes 6 de enero de 2026, en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, cuando el Papa León XIV clausure la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, a las 9:30, hora de Roma, dando así fin a este tiempo de gracia y esperanza extendido a toda la Iglesia.
La Iglesia invita a vivir la fe, la misericordia y la reconciliación en familia y comunidad.
En el domingo día de la familia, el Obispo auxiliar destacó que la celebración de la Sagrada Familia permite reflexionar sobre el modelo de vida familiar de Jesús, María y José. “La verdadera Puerta Santa que debe dejarse abierta es la puerta de la misericordia, la puerta de la reconciliación, la puerta de la fraternidad”, señaló Mons. Stanislaw, recordando que el amor de Dios se fortalece en el perdón y la aceptación mutua.
La Familia de Nazaret inspira responsabilidades presentes.
El Obispo subrayó que no podemos imitar literalmente a la Sagrada Familia, pero que la fe y el amor permiten asumir las tareas que Dios encomienda a cada familia. Inspirados por Jesús, María y José, los hogares pueden encontrar puntos de referencia y fuerza para vivir el compromiso diario. “El Hijo de Dios, como todos los niños, necesitaba la calidez de la familia”, recordó Mons. Stanislaw, destacando la centralidad del amor y la oración en la vida familiar.
Sacrificio y protección en tiempos difíciles.
El Prelado hizo hincapié en los sacrificios de José y María durante la huida a Egipto, al proteger la vida de Jesús del peligro de Herodes. Señaló que la vida familiar también exige sacrificio y valentía, y que los cristianos deben valorar los dones de la paz y la seguridad en el hogar. “La familia de Nazaret tuvo que luchar por su vida, igual como ejemplos de tantas familias de hoy en muchos lugares del mundo que huyen por miedo al peligro”, indicó. (Mt 2,13-15)
Familia estable y valores en riesgo.
Mons. Stanislaw enfatizó que la familia no es un invento del cristianismo, sino parte de la naturaleza humana creada por Dios, y que hoy más que nunca es necesario fortalecer los vínculos matrimoniales y familiares sobre bases sólidas. La presencia de Jesús en el centro de la vida familiar distingue a la Sagrada Familia y otorga un carácter sagrado a cada hogar. “Lo que distinguió a esta familia santa de Nazaret de todas las demás familias del mundo fue el hecho de que Jesús estaba en el centro”, afirmó el Obispo.
Navidad como ocasión de gratitud y reflexión.
El Obispo recordó que la Navidad trae recuerdos hermosos y sentimientos cálidos, y nos permite reconocer la importancia de la familia. Los hogares son espacios donde se cultiva el amor, la oración y la vida en común. Mons. Stanislaw invitó a los fieles a valorar los buenos momentos y los vínculos familiares. “Qué bonita imagen ver a nuestros hijos y nietos sonrientes; agradeciendo a Dios hoy por el regalo de la familia cuya dignidad no debe ser pisoteada”.
Bendición final y llamado a proteger la familia.
Para concluir, el Obispo auxiliar retomó las palabras del Papa Francisco, confiando nuestras familias a Dios y recordando su valor sagrado: “Sagrada Familia de Nazaret, despierta en nuestra sociedad la conciencia del carácter sagrado e inviolable de la familia, un bien invaluable que nada puede reemplazar. Eso es el gran regalo de Dios”. Con esta exhortación, Mons. Stanislaw animó a toda la comunidad a vivir la fe y la esperanza con responsabilidad, amor y compromiso familiar.


