“Que la sangre derramada sea semilla de solidaridad”, pide el obispo de El Alto tras el accidente aéreo

“Que la sangre derramada no sea signo de desesperación, sino semilla de solidaridad y unidad”, palabras que monseñor Giovani Arana expresó en una misa realizada en el lugar del accidente aéreo en El Alto, donde llamó a poner la vida por encima de toda indiferencia.

Cercanía con las víctimas y sus familias

En medio del dolor que aún envuelve a la ciudad de El Alto tras el reciente accidente aéreo, la Iglesia Católica celebró una Eucaristía en el mismo lugar de la tragedia. La iniciativa fue impulsada de manera conjunta por la Diócesis de El Alto, la Iglesia local y la Alcaldía, como gesto de cercanía con las víctimas y sus familias.

El obispo de la Diócesis de El Alto, monseñor Giovani Arana, explicó que el propósito fue “hacer manifestar nuestra cercanía, especialmente a quienes han perdido a seres queridos, familiares y amigos, a quienes todavía están recuperándose en los hospitales”.

“Nuestra solidaridad está presente por medio de la oración y también en la medida de las posibilidades también físicamente estaremos cerca a las familias”, dijo el prelado, remarcando que la presencia de la Iglesia quiere acompañar el duelo y sostener la esperanza.

Lugar de dolor que debe transformarse en signo de esperanza

Monseñor Arana reflexionó sobre el sentido de bendecir el sitio del accidente, una práctica arraigada en la tradición cristiana: “Es una práctica muy común en la vida cristiana, en la vida católica, de bendecir estos lugares para que no solamente sean signo de dolor, sino también de reflexión, para que podamos cada día ser más humanos, para que nuestra fe también vaya creciendo día a día”.

El obispo señaló que el lugar quedará inevitablemente marcado por la memoria de lo sucedido, pero exhortó a que se convierta también en un espacio que irradie valores: “Ojalá que sea también un lugar desde donde podamos irradiar este signo de solidaridad, de reconciliación, de compromiso y de valorar también la vida”.

Recordó además la fragilidad de la existencia humana: “La vida es pasajera, estamos hoy aquí, mañana no sabemos dónde estaremos según la voluntad de Dios”. Por ello, alentó a que este espacio debe sea significativo no solo para la ciudad de El Alto, sino para toda Bolivia, al tratarse de un accidente de características inéditas en un entorno urbano.

“Se ha esparcido la indiferencia”

En su reflexión, monseñor Arana abordó también las escenas de desorden que se vivieron tras el accidente, cuando billetes transportados por la aeronave quedaron esparcidos en el lugar. “Así como hemos visto esparcidos billetes, dinero en este lugar, también creo que se ha esparcido la indiferencia. Creo que eso no tiene que ocurrir”, dijo.

Reconoció las dificultades que atraviesan muchas personas, especialmente los más pobres, pero advirtió que ninguna necesidad puede justificar la pérdida de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno: “Entiendo las necesidades que todos pasan, especialmente la gente pobre, pero eso no debe enceguecernos para no poder ver el sufrimiento, la realidad también de los demás que sufren; había gente muerta y había gente que estaba más preocupada por el dinero”.

El obispo insistió en que, frente a acontecimientos tan dolorosos, siempre se debe anteponer la vida humana y la dignidad de la persona.

Oración por las víctimas y los heridos

La celebración eucarística tuvo como intención principal encomendar a Dios a quienes perdieron la vida y pedir por la recuperación de los heridos. “Esta ha sido la Eucaristía que hemos tenido y también desde las diferentes comunidades el día de hoy se está celebrando eucaristías por la partida de estos hermanos nuestros, pero también por la pronta recuperación de los heridos”, explicó.

En la oración pronunciada durante la misa, el obispo elevó una súplica: “Tú eres el Señor de la vida y nada escapa a tu mirada providente. Te pedimos que purifiques este espacio de toda angustia y tristeza y lo conviertas en signo de memoria, oración y esperanza”. Pidió además que “la sangre derramada no sea signo de desesperación, sino semilla de solidaridad y unidad”, y que el Espíritu Santo toque el corazón de quienes transiten por el lugar para que recuerden el valor de la vida y eleven una oración confiada al Señor.

“Recibe en tu reino a nuestros hermanos que aquí perdieron la vida. Sana el corazón de sus familias y concede pronta recuperación a los heridos. Que este lugar, marcado por el sufrimiento, sea también lugar de consuelo, de reconciliación y de fe renovada por Jesucristo nuestro Señor”, oró.

“Vamos a salir juntos, no solos”

En su mensaje final, monseñor Arana recordó palabras del Papa Francisco tras la pandemia: “Después de las crisis, vamos a salir juntos, no solos”. Retomando esa enseñanza, invitó a la sociedad boliviana a responder con mayor solidaridad y unidad.

“Como país estamos pasando una situación particular y lo mejor que podemos hacer nosotros es ser siempre solidarios entre nosotros”, expresó, reiterando que, ante tragedias como esta, el compromiso cristiano y humano es caminar juntos, sostener a los que sufren y reafirmar el valor sagrado de la vida.

Según el último reporte oficial de las autoridades bolivianas, el accidente aéreo ocurrido en la ciudad de El Alto dejó 22 personas fallecidas, entre ellas menores de edad, y cerca de 30 heridos, varios de los cuales continúan recibiendo atención médica en distintos centros hospitalarios. La aeronave, un avión de transporte militar que trasladaba remesas de billetes nuevos del Banco Central, se salió de la pista al aterrizar e impactó en una zona urbana, provocando escenas de confusión cuando el dinero quedó esparcido en la vía pública.

También te puede interesar...