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Radio Betania 11.02.2021 //Iglesia Viva// La Pastoral Social Cáritas Bolivia, en la voz de Mons. Jesús Galeote, Obispo del Vicariato Apostólico de Camiri, da a conocer un mensaje en la celebración de la XXIX Jornada Mundial del Enfermo.

Este mensaje recoge las dificultades que han atravesado las familias bolivianas en este tiempo de pandemia. A su vez da a conocer la respuesta de bolivianos y bolivianas con acciones de solidaridad y fraternidad en repuesta a la difícil situación.

Asimismo por parte de la Pastoral Social Cáritas se prestó atención especial a recintos carcelarios, casas de acogida, albergues, orfanatos, asilos, ayudando a prevenir el riesgo de contagio a un gran número de personas y llevando la solidaridad, llegando con alimentos, medicamentos, insumos de bioseguridad y albergue a muchas personas.

En su mensaje el Obispo remarca las palabras del Papa Francisco, llamando a la cercanía y el cuidado de quienes sufren “La enfermedad siempre tiene un rostro: es necesaria la cercanía, el cuidado de la salud de quienes están en nuestro entorno más cercano, cuidar de los nuestros, sufrir con quienes sufren y procurar ayudar a quienes lo necesitan”.

Así como la importancia de una buena relación entre el personal de salud y los enfermos “La importancia de la buena terapia y la relación de confianza: la persona enferma necesita la ayuda del personal de salud que le acompañe en el camino de curación, a través de una relación interpersonal de confianza.”

“La Jornada Mundial del Enfermo trae un mensaje que debe llegar hoy al corazón de cada boliviano y boliviana, que nos haga sentir corresponsables en la lucha contra este mal, y como el buen Samaritano, vivir la compasión y estar cercano a todo ser humano”, exhorta el mensaje.

Mons. Galeote concluye subrayando que la “experiencia de la enfermedad hace que sintamos nuestra propia vulnerabilidad y, al mismo tiempo, la necesidad innata del otro: somos criaturas y experimentamos de modo más evidente nuestra dependencia de Dios. Aprendamos a orar e invocar a nuestra Madre, la Virgen María, a ponernos en las manos de Dios, especialmente en los momentos más críticos, como es la enfermedad misma”.

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