Radio Betania. La Basílica Menor de San Lorenzo fue escenario la mañana de este jueves, de la celebración del Tedeum Ecuménico por los 216 años del Grito Libertario del departamento de Santa Cruz, una celebración que reunió a representantes de distintas confesiones cristianas, miembros de la Comisión Arquidiocesana de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Iglesia cruceña, sacerdotes, diáconos y autoridades departamentales.
La celebración fue presidida por Monseñor René Leigue, Arzobispo de Santa Cruz, y concelebrada por Monseñor Estanislao Dowlaszewicz y Monseñor Juan Gómez, Obispos Auxiliares de la Arquidiócesis de Santa Cruz.
La celebración contó también con la presencia de Monseñor Amba Youssef, de la Iglesia Copta Ortodoxa; el Pastor Bernardino Herrera, de la Iglesia Metodista; Monseñor Raphael Samuel; el Pastor Franklin Cuenca; el Pastor Oscar Villarroel, de la Iglesia Anglicana; el Padre Humberto Lira Ramos; además de la señora Gladys Landivar, la señora Piedades Mercado, la señorita Emma Inés Vélez y la Hermana María Pura Añez, de la Comisión Arquidiocesana de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Arquidiócesis de Santa Cruz.
Así mismo, la organización y conduccion de la celebración, estuvo a cargo del Rector de la Catedral, Padre Hugo Ara y el equipo litúrgico de la misma.
En su homilía, Monseñor René Leigue aprovechó la conmemoración histórica para realizar una mirada profunda sobre la realidad de Santa Cruz y sobre los desafíos que enfrenta una sociedad que, a pesar de sus diferencias, está llamada a convivir, reconocerse y trabajar por objetivos comunes.
No entristezcamos el Espíritu
Uno de los llamados centrales de su mensaje, estuvo relacionado con la necesidad de recuperar la convivencia y dejar atrás aquellas actitudes que terminan generando enfrentamiento.
Al reflexionar sobre la lectura proclamada durante la celebración, el Arzobispo pidió no entristecer el espíritu con comportamientos que destruyen la convivencia.
“No entristezcamos el espíritu”, expresó, al referirse a situaciones de “amargura, arrebatos, ira, gritos, los insultos y toda clase de maldad”, que terminan deteriorando las relaciones entre las personas.
Para Monseñor Leigue, una sociedad no puede avanzar cuando sus integrantes permanecen enfrentados y alimentan permanentemente la desconfianza. Por ello, planteó recuperar valores que permitan reconstruir los vínculos sociales.
Perdonénse los unos a los otros, como Dios los ha perdonado
“Seamos mutuamente buenos y compasivos. Buenos y compasivos entre ustedes. Perdonándose los unos a los otros, como Dios los ha perdonado”, recordó.
El Arzobispo señaló que el reconocimiento de los errores no debe ser visto como una debilidad, sino como una posibilidad para volver a comenzar. En ese sentido, hizo referencia tanto a los ciudadanos como a quienes tienen responsabilidades de autoridad. “Reconocer cuando nos equivocamos. Y eso nunca es tarde para hacerlo”, afirmó.
Que las autoridades sean ejemplos
La reflexión del Arzobispo de Santa Cruz adquirió una dimensión especial, cuando pidió que quienes ejercen responsabilidades públicas puedan dar ejemplo de reconciliación y reconocimiento de sus propios errores.
Monseñor Leigue advirtió que las divisiones, los insultos y la desconfianza pueden convertirse en obstáculos concretos para el desarrollo de la sociedad. “Cuando hay estos problemas, de insultos, de gritos, de desconfianza de nosotros, no vamos a surgir”, afirmó.
Encaminar la lógica del encuentro en lugar de la confrontación
Siguiendo la línea, Monseñor Leigue sumó otro elemento que, según su reflexión, dificulta la construcción colectiva: el orgullo y la soberbia.
“Hay algo que no nos deja avanzar. Muchas veces es el orgullo que tenemos. La soberbia que nos queda, o el pensar de que yo puedo hacerlo todo, sin necesidad de ustedes”, señaló.
Construir mejores días para Santa Cruz es tarea de todos
Monseñor René Leigue resaltó que la construcción de mejores días para Santa Cruz, requiere la participación de todos y no puede quedar reducida a la acción de un solo sector.
Su mensaje también alcanzó la realidad nacional, señalando que los momentos de dificultad requieren unir esfuerzos y evitar que las diferencias se conviertan en mecanismos para profundizar los problemas. “Cuando hay problemas nacionales muy serios, es aquí donde tenemos que unir fuerza”, sostuvo.
El futuro de Santa Cruz es de encuentro
Al referirse al futuro de Santa Cruz, Monseñor Leigue planteó que todos los cruceños deben concentrarse en aquello que puede generar encuentro. “Sigamos buscando lo que nos une, dejando de lado aquello que nos separa”, pidió.
El Arzobispo de la Iglesia cruceña, al final su mensaje, cerró su reflexión colocando ese desafío bajo la mirada de Dios, pidiendo sabiduría y fortaleza para las autoridades y para todos quienes tienen la responsabilidad de construir el futuro del departamento.


