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Radio Betania 31.03.2022 La comunidad Educativa Santa Cruz de la Sierra «Doroteo Hernández Vera» Fe y Alegría, ubicada en la populosa zona de la Villa 1ero de Mayo,  conmemoró 121 años del Venerable P. Doroteo Hernández Vera, plantel docente y estudiantes lo recordaron con un programa especial el lunes 28 de marzo del presente año.

 

¿QUIÉN ES EL PADRE DOROTEO?

El padre Doroteo nació un 28 de marzo de 1901 en España, a sus cuatro años ya sabía que quería ser cura. Tendría ocho, cuando salía a las calles a vender periódicos de la llamada “buena prensa”. A los 12, ingresó al seminario. Su familia no tenía dinero para costear su formación, pero él estaba decidido, realizó trabajos para pagar sus estudios y lo logró.

Ya en el ejercicio de su apostolado, en 1937, fundó el Instituto Secular Cruzada Evangélica.

En 1960 llegan las primeras misioneras a Bolivia, primero a Yotala y después a Portachuelo (Santa Cruz), de donde saldrían a otros municipios.

El padre Doroteo, por primera vez llegó al país en 1964 y su estadía fue de siete meses en Yotala -Sucre, donde vivió meses de misión en misión en tierras bolivianas.

La misionera Amelia Fernández, recuerda que compartió con él su estadía en Bolivia. “El padre tenía carácter amable y era buen conversador. Todas las tardes salía al encuentro de los niños y adultos con quienes se reunía para hablar fraternalmente y evangelizar”. Amelia lo rememora subido a un camión para celebrar misa, rodeado de la gente que escuchaba atentamente su prédica.

El padre Doroteo retornó nuevamente al país en 1976, sólo a Santa Cruz, donde fue Condecorado con el Cóndor de los Andes en grado de Comendador por el trabajo social realizado a través del instituto que fundó.

Tras su larga enfermedad, vivida por el Siervo de Dios como voluntad de Dios y por lo tanto con toda serenidad y aceptación, murió el día 6 de noviembre de 1991 en Coslada, Madrid.

Su muerte fue vivida con mucha devoción no solamente por sus hijas, las cruzadas, sino por el pueblo. A pesar de conocer tantas cosas importantes sobre el Siervo de Dios, la gente sabía decir sólo de él que: era un santo, un hombre de Dios.

Fotos: Marina Roda