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LA VIGILIA PASCUAL, A LA ESPERA DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, SE REALIZARÁ DESDE LAS 20:00 EN LA CATEDRAL

LA VIGILIA PASCUAL, A LA ESPERA DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, SE REALIZARÁ DESDE LAS 20:00 EN LA CATEDRAL

Radio Betania 16.04.2022 En esta celebración se bendice el agua y el fuego y los creyentes renuevan sus promesas bautismales, mientras los catecúmenos son bautizados y se unen a la Iglesia Católica.

Este Sábado Santo, la Iglesia católica celebra la Vigilia Pascual que tendrá lugar en la Catedral de Santa, desde las 20:00. Iniciará fuera del templo, con una fogata y continuará en interiores. Esta noche, los fieles aguardan por la resurrección de Jesús, en la oscuridad, pues él es “la luz del mundo”.

A lo largo de este día no se celebran misas, sino que toda la atención de la Iglesia se centra en la Vigilia Pascual.

Como se indica en la hoja de la liturgia, que se reparte a los feligreses en los templos, la celebración comienza a oscuras y se prende una fogata, en la que se enciende el llamado cirio pascual, que representa a Jesús. 

En esta gran vela, el sacerdote marca las letras griegas alfa y omega, así como el año actual, lo que significa que Jesús es el ‘dueño de ese año’. El sacerdote bendice el fuego y luego ingresa en el templo. De este cirio, los fieles prenden sus propias velas para iluminar el templo. A continuación, se lee el Pregón Pascual, que relata ‘La historia de la Salvación’.

Durante esta celebración se leen siete lecturas, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, que abarcan desde la creación, pasando por la liberación del pueblo hebreo de Egipto, hasta la entrega de Jesús, que muere por los pecados del mundo. Por ello en el evangelio se proclama la buena noticia de que Cristo ha resucitado y repican las campanas, como señal de alegría. Los católicos celebran la nueva vida de Jesús y el cumplimiento de sus promesas de salvación.

De acuerdo con la liturgia, la tercera parte es la dedicada al bautismo y la renovación de las promesas bautismales. El agua es bendecida, y con ella son bautizados aquellos que quieren formar parte de la Iglesia, llamados catecúmenos.

Los primeros cristianos, dice la historia de la Iglesia católica, eran bautizados durante la Pascua, lo que continúa ocurriendo en la actualidad. El sacerdote rociará agua bendita entre los asistentes. Según la costumbre, los creyentes llevan recipientes con agua para que sea bendecida y luego llevársela a sus casas.

La celebración se realiza siempre de noche y simboliza la espera de un grupo de mujeres en el sepulcro, hasta el amanecer, cuando van con perfumes para el cuerpo de Jesús, que no encuentran. Según el Evangelio, un ángel se les aparece para avisarles que él está vivo.  (El Deber)

EL CIRIO PASCUAL SIGNO DE CRISTO RESUCITADO, Y SU LUZ.

EL CIRIO PASCUAL SIGNO DE CRISTO RESUCITADO, Y SU LUZ.

Radio Betania 16.04.2022 Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra «cirio» viene del latín «cereus», de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de cristo – Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.

El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: «Luz de cristo. Demos gracias a Dios», mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del simbolismo de la luz, el Cirio Pascual tiene también el de la ofrenda, como cera que se gesta en honor de Dios, esparciendo su Luz:«acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios… Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche».

El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna. (Aci Prensa)

HOY VIERNES SANTO, ACOMPAÑAMOS A CRISTO EN SU PASIÓN Y MUERTE EN LA CRUZ.

HOY VIERNES SANTO, ACOMPAÑAMOS A CRISTO EN SU PASIÓN Y MUERTE EN LA CRUZ.

Radio Betania 15.04.2022 Hoy, 15 de abril, toda la Iglesia Católica se une en espíritu de duelo y penitencia para conmemorar la Pasión y Muerte del Señor.

La liturgia, en su riqueza, nos depara momentos intensos en los que podremos profundizar en el misterio del sacrificio de Cristo. En todo el mundo se reza el Vía Crucis, se escucha el Sermón de las Siete Palabras del Señor Jesús en la Cruz y se realizan procesiones presididas por la imagen de Cristo sufriente y de su Madre Dolorosa.

En este día no se celebra la Santa Eucaristía ni ningún otro sacramento, a excepción del Sacramento de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos (en caso de necesidad).

Un día para poner el corazón frente al Señor

La celebración de la tarde conmemora los distintos momentos de la Pasión y Muerte Cristo a través de la Lectura de la Palabra, la Adoración de la Cruz y la Comunión Eucarística, consagrada el Jueves Santo. Hoy se invita a los fieles, además, a acompañar a la Virgen María, que estuvo a los pies de la Cruz, con una oración después de la Adoración de la Cruz. Por la noche, los fieles meditan el periplo de Jesucristo hacia el Calvario a través del Vía Crucis (el Camino de la Cruz). Luego, antes de acabar el día, en muchos lugares se celebra el Oficio de las Tinieblas en el que se recuerda la oscuridad en la que cayó el mundo cuando muere su Salvador. Dicha celebración concluye con un signo de esperanza, que recuerda que Jesús ha de resucitar.

A través de estas formas de piedad queda en evidencia que la Iglesia, como madre buena, provee de los medios necesarios para acercarnos a Dios y conocer mejor el misterio de su amor sacrificial, que es infinito. Nunca olvidemos que Cristo no se guardó nada para sí, que lo dio todo por nuestra salvación. Nosotros, los fieles, debemos responder guardando silencio -externo e interno- o fomentando el espíritu reflexivo. Debemos unirnos al duelo por la muerte de Jesucristo, tal y como lo recordaba el P. Donato Jiménez, OAR:” Debemos hacer propios los sentimientos de la Iglesia”. Contribuye enormemente en este propósito que guardemos abstinencia y hagamos ayuno.

Algo que estaba roto será unido y renovado

El P. Jiménez recuerda además que en Viernes Santo “celebramos la muerte de Jesús, quien ha muerto por cada uno de nosotros y por toda la humanidad para reconciliarnos con el Padre”. Es decir, celebramos el amor extremo, divino, capaz de pagar el rescate más caro -la vida del Hijo- para salvarnos. Esto tiene tremendas implicancias para nuestra vida diaria: Por Cristo, las puertas que se habían cerrado por el pecado han sido abiertas de nuevo para nunca jamás cerrarse.

Es importante, entonces, interiorizar el hecho de que Jesús se entregó en la Cruz por cada uno, de manera personal, por mí, por tí y no de manera “masiva”. Existe la necesidad de comprender que la Cruz es un signo de victoria: por la Cruz “muere la muerte”, porque por ella muere el pecado y sus consecuencias; muere mi propia muerte. Se trata de la victoria más grande, sin importar que al mundo le sepa a fracaso. (Aci Prensa)

 

¡EL LAVATORIO DE LOS PIES, ES EJEMPLO DE SERVICIO!

¡EL LAVATORIO DE LOS PIES, ES EJEMPLO DE SERVICIO!

Radio Betania 14.04.2022 El lavatorio de los pies es un acto que expresa lo que es la vida de Jesús, que ha venido  a servir y no a ser servido. Dice JA Pagola: “El gesto de Jesús es insólito y sorprendente. El que presidía la mesa nunca se levantaba a servir a los demás comensales y menos para lavarles los pies, que era una tarea de siervos esclavos. Jesús lo hace. Quiere dejar bien grabado en sus discípulos su estilo de amar. Un amor humilde y servicial que no repara en la propia dignidad, sino que sabe ponerse a los pies del otro para aliviar su cansancio, limpiar su suciedad y acogerlo en su propia mesa. Escuchemos bien las palabras de Jesús: “también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros”.

Este gesto nos recuerda que también nosotros debemos ponernos al servicio de todos. Pero tengamos presente que el lavatorio (el servicio) es un gesto que nos dignifica, nos cura de las heridas y nos recuerda cuál debe ser nuestro servicio hacia los demás. Servir es reinar, es decir da categoría a la persona, la hace respetable ante los demás, la exalta ante los demás y su memoria dura por siempre. Por eso al final de nuestra vida seremos reconocidos y premiados por el servicio que hayamos dado a los demás.

Las lecturas del Jueves Santo se pueden resumir en estos dos verbos: “comprender y hacer”: el Pueblo de Israel debe comprender el significado de la salida de Egipto expresado en el rito de la comida pascual para obrar en consecuencia; la comunidad de Corinto debe comprender “el memorial” de la Cena del Señor para no caer en contradicción entre su fe y su conducta; los discípulos deben comprender el significado del lavatorio para hacer entre ellos lo mismo que hizo Jesús con ellos.

Jesús hizo una sola petición: “Si yo el Señor y el Maestro os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros” (Jn 13, 13). Desde ese momento la Mesa del Altar se convierte en hospital, en cárcel, en cama maloliente, en pobre con llagas, en enfermo contagioso… y nosotros sus servidores. La Eucaristía siempre será “el memorial” de la vida del Señor, de sus palabras y sus gestos; y el compromiso permanente de servicio a los demás; vivimos para servir y una vida gastada en servir a los demás es una vida que merece la pena. El Señor ya nos dijo: “en esto conocerán que sois discípulos míos, si os amáis los unos a los otros”.

El amor es la voluntad de sacrificarse a sí mismo por los demás como lo hizo Cristo, sin cálculos ni medida. El amor verdadero siempre es gratuito y siempre está disponible: se da prontamente y totalmente. El amor es la fuerza que renueva el mundo y lo transforma. Y al contrario, una vida sin amor es frustración y  muerte.

José Luis Latorre
Misionero Claretiano